MÚSICA COLOMBIANA

ASÍ ESTAREMOS HOY.

miércoles, 22 de marzo de 2017

R. C.


LOS ÁNGELES MARCHANDO
R.C.
    En los finales de la década del 50 y principios del 60, hicieron aparición dos Quijotes modernos en la tricentenaria Copacabana, que se dejaron llevar por los sueños. Querían hacer del adormecido poblado, un despertar a la cultura. ¿Y qué mejor forma, que una estación de radio? Se movieron con tesón de hormigas. Motivaron al cura para que se apropiara de la idea. El padre Bernardo Montoya, les creyó y pronto estuvo ante el Ministerio de Comunicaciones, sorteando la burocracia estatal, encontró la aceptación de una licencia para que Copacabana contara desde ese momento con su emisora. Alberto Giraldo y General Tobón, saltaron de la dicha y sus sueños se hicieron realidad. En el dial de los receptores en el hogar de los sitieños en los 1.560 kilociclos, había quedado instalada RADIO COPACABANA, que un día de 1960 a las 4 de la tarde, dejó oír como inicio de transmisión el himno nacional. Algún tiempo después, apareció un muchacho lleno de ideas y con el deseo inmenso de hacer conocer su pueblo. Miguel Ángel Cuenca, se hizo cargo de la dirección artística. Siempre se le veía sentado frente a una antigua máquina de escribir. Libretos vienen y van para que todo se moviera con organización. Como amante del folklore patrio y músico él, no podían faltar presentaciones en vivo de grupos de cuerda, que los radioescuchas saboreaban en sus hogares.
La emisora tenía en principio sus estudios, en el segundo piso de lo que se llamó Casa Consistorial, ubicada al costado occidental del parque principal. Desde allí se transmitía después que el reloj de la iglesia daba las cuatro campanadas en el campanario. Los primeros locutores de planta lo eran General y Miguel, quienes se turnaban hasta la finalización que no se excedía de las 10 de la noche. Al poco tiempo, nos involucramos en la odisea radial, otras personas, entre ellas, Juan Fonnegra; hacíamos nuestros propios libretos, para un programa de media hora de comentarios de éxitos musicales, con temas que nos brindaba desde la Voz de Antioquia, Hernán Restrepo Duque, primer comentarista de discos del país. Marchaba todo bajo rieles, hasta que la administración municipal, pidió el espacio. 
La mano amiga del padre Bernardo Montoya, nos cedió un lugar en la sacristía. Allá fuimos a dar. Aparecieron programas dedicados a la poesía, a tangos, a música colombiana, grupo de teatro costumbrista y algunos de opinión. La emisora empezó un trasegar por diferentes casonas antiguas hasta ser su ubicación definitiva el palacio municipal en el cuarto piso; fue una época brillante en la que don Guillermo Llanos técnico de R.C.N, se involucró con amor a  la estación con su sabiduría. Un día, que los luchadores primitivos por causas diferentes, se alejaron, las ondas se fueron apagando…y murió. Salió del aire, pero dejó una estela de inquietud en las generaciones nuevas que llenaron a Copacabana de cultura. Hoy nadie recuerda aquellos Quijotes…




miércoles, 15 de marzo de 2017

EL MORRO DEL ANCÓN


LA BOLSA EN DESCANSO

Había escuchado siempre durante la infancia, aquel mito, ficción, fábula o leyenda, que llegó a soñar estar en la cresta de aquel ramal de la montaña, que iba a morir a los pies del río. En el sueño, se veía junto a la gallina con los pollitos, que daban visos con el reflejo del sol que encandilaban sus ojos; los rayos caían perpendicularmente ante el ave y sus pichones bañados con el metal precioso del oro. El sueño lo extasiaba, no intentaba moverse para no espantar el espectáculo, que la creencia ancestral, había recorrido desde tiempos inmemoriales atreves de la historia hablada. Aquella leyenda era normal escuchar en boca de ancianos y campesinos de barrios adyacentes del Morro del Ancón, último pedazo de la cordillera que cierrra de un ‘tasajo’ el valle. Aquella invención la escuchó estando muy niño, de boca de un anciano de ruana, carriel, descalzo y tabaco en la boca:  
“Eso de noche clara, es decir, con luna llena era muy bonito. La gallina junto con los pollitos eran de puro oro y salían de una cueva a buscar grillos y lombrices pa’ comer, si sentía pasos de personas se volvían a esconder en el socavón oscuro, no volvían a salir, era como si supieran que los humanos somos malos y ambiciosos. Han sido muchas las personas que emprendieron la subida al morro, tratando de llenarse de plata. Unos dicen que son apariciones pa’ que se encuentren un entierro indígena que hay en la montaña y otros que eso es una mentira; lo cierto de todo, es que yo lo oí del abuelo, tal como se los cuento.” Desde el alto en que estaba el hogar, en noches irradiadas por la diosa de la sombra, con sonido de chicharra incluido, no dejaba de mirar hacia aquella elevación para detectar algún color amarillo en movimiento. Aún no sabe si aquello era un invención o la realidad.  
   



miércoles, 8 de marzo de 2017

¿QUÉ PASA CON LOS NIÑOS?


PRIMERA COMUNIÓN

“La primera infancia es fundamental en la existencia de cualquier persona, pues con base a lo que experimente en ese periodo se sustentará en su vida posterior.” De eso es lo que se debe aferrar el cardumen humano para entender el mal que se hace a una criatura que ha llegado a hacerse un nuevo habitante de ésta circunferencia azulada, cuando por la vileza, se le descorre el velo blanquecino de la inocencia. Un niño que aún conserva el olor a pañal, no tiene por qué recibir de los padres el “premio” de un condón o llevarle a la casa, la niña prepago que visita los apartamentos vehículo transportador de enfermedades y el empiezo del cansancio en la existencia del infante, cuando aún sueña con cometas que se campean por el firmamento. Están en la etapa en que buscan establecer relaciones afectivas con otras personas; buscan cualidades de comunicarse en distintos cambios   y proteger de modo especial ese citado lapso en la que tienen lugar importantes situaciones como estas:
-Se establecen lo que son las capacidades para crear relaciones afectivas con otras personas.
-Se fomenta e impulsa lo que son las cualidades comunicativas en sus distintas variantes. “Se desarrollan habilidades básicas tales como la motricidad e incluso el lenguaje.
-Se dejan claras y firmes las bases en cuanto a valores como la tolerancia, el respeto, el esfuerzo, la solidaridad.”
Se llena la mollera de preguntas estúpidas con respuestas iguales, que en vez de bridar salidas, atropellan en una confusión sistemática, que hace tanto daño como derrumbe en barrio de invasión: ¿Por qué las balas perdidas, siegan la vida de los niños? ¿Por qué, abuelos, tíos, padrastros, vecinos y hasta los padres abusan sexualmente de las inocentes criaturas? ¿Por qué los educadores lascivos hacen chantaje de una profesión en la que antes, eran igual que segundos padres, para infringir la belleza de la castidad? Se perdieron los valores, por hacer reinas o modelos; no se puede perder tiempo en evaluar principios, el dinero llega en un jugador de fútbol o en alguien que con el traqueteo embellezca el ambiente.  
 


miércoles, 1 de marzo de 2017

PIEDRAS BLANCAS


CULTURA SINÚ

Aquel torrente que era convertido en serenos charcos, era el lugar amable, ecológico de encuentro de la niñez en Copacabana, por allá en la década de los 50. El caudal venía enquistado desde la montaña, por entre sembrados de caña dulce y caña brava. La apariencia al primer golpe de vista era la de un río por la cantidad y fuerza de sus aguas. Pleitos con la capital, mermaron la fuerza del arroyo y aun así, continuaba siendo el deleite de los párvulos. Las piscinas naturales casi siempre estaban rodeadas de enormes piedras albas, que eran los trampolines desde donde se lanzaban las inocentes criaturas, que no entendían que era futuro y mucho menos lo que los mayores llamaban sufrimiento. La margen derecha, era la cuna de guayabales que servían cual aperitivo antes de zambullirse en la profundidad acolchonada de arenilla; la de izquierda, sombreada por árboles que daban descanso a las vacas de don Ramón Ríos, llevadas a pastar todos los días después del ordeño matutino.
A aquellas piscinas originarias, se les iba poniendo nombre según el punto sobresaliente en el contorno: Charco Azul, Charco Verde, Charco Piedra Etcétera. Quedaba corto aquella extensión para corretear evitando que se nos fuera “pegado la chucha”, aquel juego sociable, que brindaba alegría y conducía impecablemente a un castigo, por ser culpable de raspones en las rodillas, codos y hasta en la cabeza. Cuando cansados se estiraba el cuerpo al sol, la mirada observaba a un hombrecillo taladrando la tierra y dentro de la cueva una batea en movimiento giratorio, buscando chispitas de oro, por eso, todos lo conocían como Come Tierra o, más allá por el camino, una figura rechoncha, mirada maliciosa, sombrero hongo y con más remiendos que una trapeadora, el inolvidable Magín. Hoy, es una corriente moribunda encerrada por casas que le robaron su espacio, tal vez esperando que la quebrada recobre lo que le fue suyo.     


miércoles, 22 de febrero de 2017

TROTE


PAISA A LA FUERZA
Aquello era quietud, soledad con revuelo de palomas, interrumpido por la sonoridad de las campanas. Una plaza inmensa rodeada de frondosos árboles de mangos, un algarrobo y una buena cantidad de mostradores de cantinas en el lado nororiental. Por el inmenso atrio se veía a mujeres embozadas en mantones negros rodeados de flecos, que bailaban al caminar de la garbosa dama; el silencio se llenaba de repiques de tacones, reclinatorios, de agua brotada de dentro de los patos de la fontana, del sacudir por los fogoneros irreverentes los árboles para que el fruto callera de bruces al pavimento, se percibía el eco de algún tango trasnochado o un bolero sentimental desde el kiosco  y de camándulas inspiradoras de piedad. La estampa se repetía días, meses y años. Copacabana estaba construida en crisoles de historia. Aún se escuchan el paso de las cabalgaduras enjaezadas de escudos, señorío y estirpe.    
Quizás de allende de las fronteras o seguro, de genes de aborígenes Niquios, o casi sin equivocación, de la mezcla de aquellos y el negro, un zambo; deambulaba por las calles de Copacabana, rectilíneo espécimen, dedicado desde temprana edad a los ajetreos de la albañilería, ejercida en compañía del dios Baco. Cabello ensortijado, ojos saltones de malicia, piernas extremadamente largas y pies callosos libres de atavíos de cuero, maltratadores como una penitencia. Fue Trote, todo un personaje que no sólo fue distinguido en el menester de embaldosar, sino, que, en la tienda que fue primero de Juan Sánchez y después de Juan Fonnegra a la entrada del Cabuyal; en un rincón esperaba a los clientes huérfanos de amor o, a los expertos en los requiebros pasionales, para escribirles estelas colmadas de versos, para la Dulcineas de turno. Mijo: si quiere que siga, cómpreme uno doble.

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miércoles, 15 de febrero de 2017

A POQUITOS


ANTIGÜEDAD
SE NOS OLVIDARON.
Moisés se fue por las Tablas de la Ley. Diez mandamientos. Regresó y estaba el ambiente plagado de erotismo. La historia tiende a repetirse; los cambios de esa sorpresa del venerable patriarca, se vive hoy con puntos y señales. Se han creado los ‘dioses’ del dinero y la sexualidad, fuera de ellos, la humanidad no encuentra otra alternativa.
¿Qué se hicieron los sentimientos, la honestidad, la fidelidad de los hogares, el respeto por la vida, el dar sin esperar recompensa? ¿Qué camino erróneo tomaron? Se buscaron atajos, que precipitan al abismo. Una vez más Dios, quebrará las Tablas sobre los acantilados y pensará que el hombre, es el punto negro de la creación.

ESO NO PESA.
Aquella vibración armónica a cada paso entre caderas y busto de las hembras, mostraba a la legua la autenticidad del regalo divino. Los bebes en la lactancia disfrutaban de la leche materna sin componentes químicos. En los devaneos eróticos nadie se sentía engañado y las prendas de vestir se acomodaban fácilmente a aquel encanto natural. Ya existen las de tipo balón de básquet, bombas de helio; las más ‘recatadas’ las rebajan hasta pelota de números. El escote al no acomodarse con ellas, las deja salir atemorizado ante alguna explosión; parecen cuñadas con la barbilla y son observadas por incrédulos fanáticos de la perversión, a quienes son dirigidas las obras de vanidad de los cirujanos plásticos. Son cuidadas con tanto esmero, que los hijos al nacer, no tienen el refugio sublime y amoroso por aquel entorno. La duda ¿Eso pesa?

Se dio el salto del pueblo a la ciudad. Tejados ennegrecidos por el tiempo; verdes los campos, aire con olor a flor. Listo para la larga caminata. En el umbral de la alameda, unas manos arrugadas decían adiós; a la vera del camino, rostros de amigo se fueron destiñendo al margen opuesto, cabellos de hermosas mujeres impregnados de aromas seductores, se derretían; el camino se convertía en tortuoso sendero en que los poetas, no hallaban las musas y el parnaso quedó solo.





miércoles, 8 de febrero de 2017

FUEGO OLIMPICO


UN BOSQUEJO

Ella es vieja, data de tiempos más allá de la edad de hielo, la traída de la Llama Olímpica, al pueblo que se quedó engarzado en el corazón. La inquieta memoria, le da sin permiso, irse a vagamundear por cuanto recodo, le dio a uno por meterse en aquella juventud tan ‘paticontenta’. El pueblo desde temprano el 20 de julio, se ponía a revoletear cómo cualquier abeja que se respete; por las ventanas arrodilladas, estaba colocada la bandera, algunas llenas de fragancia y colorido, no faltaba cualquiera puesta al revés y con unos colores que pareciera que era la pobre de otro país, pero hervía el amor patrio. Se recuerda con nostalgia a su más ferviente participante: Iván Córdoba, cívico, soñador y amigo, que aún la porta, por allá en las altura.
Si me equivoco en fecha, para que voy a pedir perdón; por allá en…1958, nos alejamos del Sito, fuimos a dar a los dominios de don Tomás Carrasquilla. Se partió trepados en el capacete de un carro de escalera de la flota La Esmeralda acompañados de deportistas, concejales y uno que otro pegado; se llevaba con cierto orgullo la antorcha ahumada del pasado año, mientras en la parte de abajo, se escuchaba cánticos de moda y una que otra grosería, era el ambiente natural de una pléyade de cofrades de la hidalguía en busca de la paz. Palabras de despedida del alcalde anfitrión, en que se usaron párrafos de cuentos de don Tomás, en que sobresalió Peralta y la humildad de su espíritu. Cerca del pueblo una familia de campesinos que venía a vender sus productos, que no conocían aquello del Fuego Olímpico, se arrodillaron llenos de devoción, cuando alguien grito: “Todos al suelo. ¡De rodillas! ¡Hincarse pidiendo perdón!  Se perdieron a la vuelta, no se volvieron a ver. La risa sigue resonando por el túnel del recuerdo.